Kate Chisholm – la guerra del pijama.

Hace años,  yo tenia un terrano , que tenía ya sus años, un mañana llevé los niños a la estación. Se me había hecho tarde así que sin más me puse un anorak encima, substitui las zapatillas por unas bambas y  para allá que me fui , en pijama.

La implacable ley de Murphy entró en acción y después descargar a los chicos, cuando me disponía regresar a casa el coche “tosió” un par de veces y allí se quedó. Esto sucedía antes de las siete de la mañana una hora en la que la gente no distingue un pantalon fashion de “easy wear” de un pijama de Snoopy  seguramente heredado de mi hija, por aquello de “ya no me gusta”. El problema es que esperando al RACC me dieron casi las 10.

Poco tiempo después, cuando según nuestro criterio, de mi marido y mío,  los chicos  no estaban aun en edad de quedarse solos campando por la casa durante varios dias , ellos pensaban que si pero nosotros no eramos de la misma opinión;  mi marido y yo estuvimos unos dias de viaje y como en ocasiones anteriores mis suegros se instalaron en casa.  Por aquel entonces los chicos  iban al instituto en Alella, pero la mayor había empezado la carrera en Barcelona.

Un día mi suegro, por lo que fuera se durmió, era demasiado tarde para que  mi hija fuera en tren, y él  decidió llevarla directamente a la universidad,  llegó tarde igual.

Con las prisas el hombre no pudo llenar el depósito cosa que tuvo que hacer,  después de dejarla, afortunadamente porque sino creo que mi hija tendría un trauma, a determinadas edades hay cosas que marcan de por vida, por ejemplo ver a tu abuelo en la estación de servicio ubicada en la confluencia de Avenida Pearson con carretera de Esplugas (por allí cerca vivia la infanta) “echando” gas oil en su “flamante” Mercedes (matrícula de Madrid con solo dos letras) elegantemente ataviado con pijama,  bata de cuadros de franela, y pantuflas a juegocon el talón debidamente aplastado y ya bastante pelado.

Lo de mi suegro es más extremo, pero lo de  ver a un vecino en la estación de El Masnou, en pijama con los pelos “alborotaos” y sin afeitar es algo que no es habitual, pero pasa.

Todo esto lo explico porque hoy  he leído una noticia muy britànica. que me ha hecho recordar estas anécdotas.

El pasado miércoles, la señora Kate Chisholm directora de la Skerne Park Academy en Darlington (las escuelas británicas tiene unos nombres que suenan muy bien aunque esten en un suburbio post-industrial)  tomó la iniciativa de enviar la siguiente carta  a los padres de sus alumnos

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Más o menos esta es la traducción: Me he dado cuenta de que ha habido una tendencia creciente de  padres que acompañan a los niños a la escuela sin quitarse el pijama y, en ocasiones, incluso en zapatillas. ¿Podría por favor, cuando ustedes acompañan a sus hijos, tomarse tiempo para vestirse adecuadamente de acuerdo a las condiciones climatologicas?  Esto, a algunos, les puede parecer un tema  menor, pero estoy segura de  estaran de acuerdo en que es importante para todos nosotros dar un buen ejemplo a nuestros hijos respecto  de lo que es apropiado y aceptable en todos los aspectos de la vida, no sólo desde el punto de vista de la seguridad y el bienestar general, sino, también como preparación para su vida adulta. Gracias por su cooperación para ayudar a elevar las aspiraciones de nuestros hijos.

Sin duda lo más llamativo es  cuando dice  “… increasing tendency for parents to escort children TO anf FROM school…” dejarlos aun le puedes encontrar explicación pero, …. recogerlos en pijama eso ya es de  Hommer Simpson, pero bueno eso  es un matiz.

Esta carta se ha convertido como no, en viral al ser compartida por algunos padres.

Muchos, la mayoria, han manifestado su apoyo total a la iniciativa de Mrs. Chisholm, ya he explicado algunas veces que a pesar de lo que pueda desprenderse de algunas actuaciones de los british en las Ramblas durante una despedida de soltero o en viajes escolares en Mallorca o Salou, o en ocasión de un partido de futbol; por lo general, alcochol al margen, los british dan mucha importancia al tema de las Good manners.

Eso incluye también una cierta correccion en el vestir que ellos en la escuela lo resuelven con los consabidos uniformes de los que ya he hablado en alguna ocasion.

Eso no quiere decir que todos los british vistan elegantemente o que sepan comportarse en todas las circunstancias pero si es cierto que mayoritariamente  todas las veces que he visto una persona mayor, o simplemente una mujer de mediana edad entrar en un vagon, siempre alguien más joven se ha levantado.

No son nadie para decir como me he de vestir dice en la noticia original la señora Karen Routh defensora  de la opción “pijama”.

Esto me recuerda la eterna discusión de “hay que ver como va la gente al Liceo” y siempre llegamos a lo mismo punto, entre ir en plan Sissi reina de Hungria de los años sesenta y anteriores (de tercer piso para abajo obviamente los otros ibamos como podíamos pero correctamente) a presentarse a la Butterfly con chanclas y pantalón corto de adidas, marcando el sudor de la raja del culo (no me lo inventó lo he visto) pues media un abismo,  el puente entre ambos lados lo pone seguramente,  el sentido común y personas como la señora Chisholm.

Aqui podéis leer el artículo original de The Guardian

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