Bar Camacho – cocina con amor

Tenía yo una tía, tía Concha se llamaba, que no era una tia cualquiera. Tía Concha tenía muchas virtudes y algun defect,  pero como lleva años de vacaciones en otra dimensión, la verdad es que, si lo tenía, no lo recuerdo.

Entre las virtudes de tía Concha había una que destacaba por encima de todas y esa era, al margen de su bondad, su habilidad para la cocina.

Cuando tia Concha se metía en la cocina, el mundo se paraba, el tiempo perdía su razón de ser y la vida se movia entre ollas y pucheros, Tía Concha era capaz de poner en la mesa 35 platos distintos, cazuelas las llamaba ella, a las que podían seguir 8, 9 o 10 pasteles de factura profesional.

Un día le pregunté, Tía como lo hace para que todo salga tan bueno. y ella me respondio con una sonrisa y con una frase que siempre me acompaña, lo que no quiere decir que yo consiga los mismo resultados.  Con cariño hija, la cocina solo pide eso, mucho cariño y poca prisa.

Cuando hace unas semanas y casi como colofón, glorioso colofon, de mi estancia en Asturias visitamos el Bar Camacho, no pude evitar pensar en tía Concha y es que Teresa, el alma del Bar Camacho tiene mucho que ver con ella.

11998961_881234158639315_134743376285042788_nTeresa también es una mujer a una sonrisa pegada,  ella también pone el alma en lo que hace quizá solo ella no respeta una de las normas de tía Concha, la prisa, porque Teresa, a diferencia de mi tia, no cocina para los suyos, Teresa regenta un restaurante disfrazado de Bar. Pero ella ha sabido hacer de la prisa una virtud.

A Teresa la conocíamos de cuando vivía en Barcelona. Un dia, un poco empujada por las circunstancias se lió la manta a la cabeza y se volvió a la Asturias de sus amores,  retomó el que había sido negocio familiar,  un sencillo bar de desayunos de cuchara y callos (especialidad y casi razon de ser del bar) en un polígono industrial sin ninguna gracia. Y allí con mucho trabajo, imaginacion, ganas pero sobretodo cariño Teresa ha conseguido levantar un restaurante que no deja indiferente.

Buena comida, buen ambiente, inmejorable servicio y esa sensación de estar siendo mimado y querido.

No sé si Teresa y su Bar Camacho llegaran algun dia a tener un estrella michelin, ni falta que les hace lo que si tendrá, porque se lo trabaja cada día, es el cariño y el respeto de sus clientes.

Un abrazo Teresa, no te deseo suerte porque en tu caso la suerte se llama trabajo bien hecho.

12141730_900101376752593_3081316588137531795_nEsta pizarra esta colgada justo a la entrada de la cocina y es, sin duda, una declaración de intenciones, una forma de entender la vida y el trabajo.

 

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BAR CAMACHO