El pelo, ese maldito pelo

el-maldito-pelo 11-7-2008 3-26-03 PM

A mi modo de ver, hay ciertas edades que por sus especiales características necesitan o necesitarían de un período de adaptación, tal es el caso de los cincuenta, de los que se puede decir cualquier cosa menos que ataquen a traición, porque los cincuenta a diferencia de los treinta o los cuarenta, avisan y de qué manera.

Las canas, las arruguitas, ese maldito michelín de la cintura que aunque estés más o menos delgada, él sigue ahí agarrado cual garrapata. Los hijos que no solo ya tienen carné de conducir, sino que pronto se lo tendrán que renovar etc. etc.

Resumiendo, un conjunto de pequeños detalles que te avisan de que algo está pasando, algo grave. En este caso no vale cerrar los ojos y hacerte la desentendida porque  por más que te empeñes en auto convencerte, de que eso de los años no va contigo; no te preocupes, alguien vendrá que te lo hará notar.

Un día, hace de esto unos años,  estaba sentada junto a mi marido delante del televisor,  cuando de repente va él y, todo cariño, va y me suelta

Nena tienes un pelo…. …Qué?!.…- exclamé…¿donde?...

En estas intervino mi hija, quien hasta aquel  momento había permanecido al margen, echada en la alfombra en animada charla con el entonces su novio

.Aquí… dijo mi marido señalando el cuerpo del delito.

.¡Ostras!.... exclamó mi hija….Oye te dejo que mi madre tiene un pelo…¿Donde?... me pareció oir que preguntaba mi futuro yerno; hasta ese instante un chico encantador.

La noticia de mi pelo puso en estado de alerta a toda la familia.

Envuelto en una nube de colonia, era viernes noche, el menor de mis hijos salió del baño con el próposito de ver de cerca semejante prodigio de la naturaleza, hasta el informático dejó su caverna para inmortalizar el momento

cómo te atrevas a colgar eso en Internet, olvídate de ser padre... le amenacé.

Bastante ofendida y un mucho cabreada, me fui a baño dispuesta a poner punto final a la existencia de aquel pelo, aquel maldito pelo, que había ido a salir en el único punto de toda la cara donde para verlo, tienes que girar la cabeza a la derecha al tiempo que la inclinas en un ángulo nunca inferior a los 30 grados mientras estiras la piel. Justo allí donde acaba la curvatura de la barbilla y empieza la línea de la mandíbula. Un pelo que nunca antes había estado allí.

Tras varios intentos frustrados de pillarlo, al final me vi en la necesidad de recabar la ayuda de mi hija

.Pero mamá cómo puede ser que no lo veas. ¡Es enorme!

Y ese es el problema, que sin gafas ya no puedo verlo.

Hoy, a petición de una querida amiga y a modo de regalo de aniversario de otra, reedito este post que en su día publiqué y que sigue plenamente vigente, porque el mundo cambia, la humanidad evoluciona pero los pelos siguen saliendo donde mas joden.

 

 

4 comentarios

  1. Oh dear, I can picture this so clearly! My son casually points out what he calls my ‘chin hair’ and then returns to his XBox. Meanwhile, I have to track down my reading glasses so that I can see where the stray hair is. There’s something about being in one’s 50s that brings some unexpected changes (yes, I’ve got that waist problem and no amount of weight loss gets rid of it. Hormones … they have a lot of power!!)

    Have a good Friday – it’s almost the weekend!

  2. Great! Comments are open!
    Now I don’t know what can I write

  3. Ja! Ja!
    Yo ese problema lo tengo desde los 15

  4. I agree with your daughter

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