El homenaje – Seven Park Place

IMG_5102

Homenaje el que nos hemos dado esta noche en una mano a mano a tres bandas entre mi hija, su marido también llamado mi yerno favorito (y único) y una servidora en el Seven Park Place.

Este restaurante porque de eso se trata, es mas que un restaurante y lo digo aun a pesar de la excelente cocina y el inmejorable servicio que aun con algún fallo no desmerece el conjunto. A pesar de las esmeradas y sorprendentes combinaciones de sabores, a pesar de  la estrella michelin ganada a pulso gracias a su chef  William Drabble, con la segunda (dicen) al caer. A pesar de todo eso, lo que más recordaré  de esta noche, más que las escalopes de vieria marinada con naranja sanguina, será esa sensacion de  British style que se respira nadamás llegar a la puerta del St. James Hotel & Club, un cinco estrellas que desde 2009 acoge en su interior el Seven Park Place.7_park_place1 IMG_5101

Un British Style que se hace patente en los dos porteros impecablemente uniformados que se aprestan a abrir la puerta, protegerte bajo el paraguas; sacarte brillo a los zapatos, y besarte el juanete, si es necesario pero eso sí con una dignidad que solo los british saben dar a los actos más nimios como cuando dicen aquello de today hace una magnifico día londinense.

Mención aparte merece el servicio del restaurante.

Cuando he tenido oportunidad de disfrutar o no,  de este tipo de establecimientos, siempre o casi siempre he tenido la sensación de tener una mirada asesina clavada en el cogote a la espera de asesinarme por si, maldita desgracia, la ley de la gravedad provoca a una “micromancha” en el mantel o la caida extemporanea de un tenedor o si enfrentada al tenedor de arroz (muy en desuso) pensaré que  los chinos lo hicieron mal y se lo vendieron a precio de saldo.

Pues anoche en este centro de exclusividad el servicio recibido fue todo lo contrario de una amabilidad, pero sobretodo calidez  totalmente inesperada ni el ni el somelier, tan estirados habitualmente algunos con la concha esa de peregrino colgando del cuello, nadie tenia ese aspecto de “jodido-palo-escoba-me-tragué-esta-mañana” que suele ser común en los restaurantes donde ya en el umbral de la puerta sabes que aquello te va a costar  la pensión de la abuela.  Alguien me dirá que era esa amabilidad artificiosa del que comparte la mesa contigo, uno sirviendo el otro comiendo ( o lo que es lo mismo uno cobrando el otro pagando) no era eso, lo de anoche era amabilidad pura y dura. Personalmente creo que en ello tenía mucho que ver la mezcla cultural porque ya no es que uno fuera de Bangladesh otro de sierra leona y el tercero francés, es que además cada uno de ellos había recorrido medio mundo, y eso, quieras que no, te da otra perspectiva de la realidad.

exterior1

En Londres hay sin duda muchos hoteles más lujosos, pero no todos tienen ese ambiente especial y es que en realidad estamos hablando de un club, de un club de caballeros inglés.  Mimetizado en hotel pero con alma de club, y eso es un matiz muy importante que vincula no tanto al lujo como a la exclusividad, de eso los british saben mucho.

Allá por el 1850 y pico, el aristócrata  Earl Granville y el Marchese d’Azeglio, ministro de Cerdeña, tuvieron un problemilla en el Travellers club que hasta entonces había sido parada casi obligada de los diplomáticos en transito en la ciudad. La bronca debio ser sonada porque en abril de ese mismo Francis Cavendish envió una circular del  Ministerio de Relaciones Exteriores de cada Embajada Británica y legación para reclutar miembros para el nuevo – el club de St James. La convocatoria tuvo mucho exito porque enseguida  el club se llenó con visitantes provenientes de todo el mundo entre los que había personajes importantes como Lord Randolf Churchill (no confundir con Winston) o el Baron Ferdinan de Rothschild. Los nuevos miembros se sometían a la aprobación de los demás miembros que los ratificaban mediante votación, caso a parte eran los miembros del cuerpo diplomático que tenían un estatus diferenciado. Por aquel entonces ser miembro costaba  once quineas de cuota y  una entrada de veinticinco, que no se cuanto seria al cambio pero seguro que mucho.

En los años previos a la primera guerra mundial el St James’s club atraia a la florinata de la sociedad londinense. Henry James lo consideraba su casa. Otro habitual del club además de Churchill (ahora sí sir Winston) fue Ian Fleming, padre de 007. Y el mismo 007 Sir Sean Connery  también sería miembro, pero más adelante. Como todo club que se precie su acceso estaba vetado a las señoras que no tuvieron acceso a  sus dependencias hasta los años sesenta del pasado siglo cuando se les permitió,  Grazie Dio, entrar a cenar acompañadas por caballeros, obviously.

En los 79 pintaban bastos y el club tuvo que cerrar por dificultades económicas.

Ya ves tanto Lord y tanto Sir y al final…

Pero ese no fue el final del Club porque en los ochenta el Club abrió de nuevo sus puertas en su actual ubicación en un edificio de 1892 que anteriormente un edificio de apartamentos para caballeros Gentlemen que dirian ellos.

En esta su segunda vida el St james’s Club  ha estado siempre muy vinculado con el mundo del espectáculo más concretamente el cine. Son miembros del club gente como Liza Minelli, Dudley Moore, Peter Townshend, Sir Michael Caine, Sir Sean Connery, Tim Rice, Michael Parkinson and Lord Attenborough, Sir Elton John, Tom Selleck and Christopher Reeve. lo que lo hace uno de los clubs más populares (dentro de lo popular que pueda ser un club) de Londres.

Recordando aquel espíritu viajero de sus inicios, los miembros del club en sus viajes pueden gozar de los servicios que ofrecen otros clubs del mundo  con los que mantienen estrechas relaciones.

Y yo así como por curiosidad he querido mirar como lo tenían si venían por aquí, así que he mirado donde podrían ir a tomarse un café en Barcelona. y me he encontrado con eso.

Captura de pantalla 2015-02-20 a las 0.17.19

Dos, el Circulo Ecuestre y el del Liceu, los daba por hechos, los otros, lo reconozco, ni sabía que existieran,claro que no estoy mucho en el tema Bussines. Espero que estos si ofrezcan algo no como el Circulo del Liceu que a día de hoy solo ofrece historia.

Por cierto ya puestos he mirado como estaba la oferta en madrid, Y la verdad me parece que aun tienen mucho por andar.

Captura de pantalla 2015-02-20 a las 0.17.48

Saint James’s – Hotel & club

Seven Park Place

Barcelona International Bussines Club

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.