Cosas que no se pagan con dinero, y tampoco con una mastercard

Después de tres días de inusitada calma atmosférica, calma relativa porque a ratos chispeaba, otros se levantaba viento, pero  desde la óptica de un londinense pero sobretodo desde la de un sujeto mediterráneo temporalmente transplantado he de reconocer que ha hecho bastante buen tiempo. Hoy, en cambio, el día ha amanecido ventoso y amenazante, unas amenazas que se han empezado a materializar a eso de las 11 cuando mi hija, mi nieta y yo hemos salido a la calle con la intención de acercarnos a Kensington High para comprar unas cosillas para los críos. Lo podíamos haber hecho ayer? si pero no. Porque cuando sabido es aquello de que el hombre/mujer propone, dios dispone y el recién nacido hace lo que le sale de …

Una persona en su sano juicio con el día que hacía se habría quedado en casa haciendo calceta, pero claro aquí  habrían agotado las existencia de agujas de tejer porque esto de hoy es día si y día también, además según me han informado febrero es el peor mes del año.

Para más inri hoy había huelga de metro, llevamos así varios días, así que había que ir en autobús. Los autobuses se supone que están adaptados para personas con dificultad y cochecitos de bebé, Los autobuses, puede,  pero no lo están las aceras, los accesos, en realidad nada está adaptado; en este país es imposible vivir con silla de ruedas sin utilizar un taxi.  Porque una vez en el autobús te encuentras con que un genio del diseño en el lugar donde teóricamente caben dos cochecitos ha plantificado justo en medio un tubo nacido para estorbar. Con estas nos hemos subido al 211, con la intención de al llegar a fulham road cambiar al 28, para entonces el aguacero y el viento eran ya de consideración. Pero lo hemos conseguido.

Mira que bonita es esa tienda:

Huy si.

Ay que me parece que la niña ha hecho

Pues que se aguante.

Así íbamos  las dos en animada conversación cuando en un momento dado miro a mi izquierda y veo que el autobús está pasando sobre el Tamesis, observación que también hacía mi hija pero ella con cara de preocupación.

No debiéramos estar cruzando el rio.

Lo de circular por la izquierda es algo que te la juega cuando menos te lo esperas, al cruzar un semáforo o como hoy al cambiar de autobús, porque si, debíamos subir al 28 pero en sentido contrario. Y allí nos tienes a las tres, una con el trasero sucio pero calentita mientras su madre y abuela nos quedábamos cual pollos en una parada de nombre desconocido, abierta a todas las tempestades y el autobús sin venir. Porque se supone que en 5 o 10 minutos pasaba pero nada que no, así que al final antes de que el moco se nos congelase y después de ver un paraguas, destrozado, uno más. He levantado la mano y he parado un taxi. Uno de los de toda la vida y oh! maravilla abres la puerta y  simplemente entras con el cochecito.

IMG_2953 IMG_2952Eso, amigos, eso no se paga con una mastercard, pero si con dinero. Porque creo que hemos cogido el único taxista que no aceptaba tarjeta.  Después de adecentar a la criatura, darle de comer y hacer las compras hemos cogido el 28, esta vez si en la dirección correcta upara casa, que se dice rápido pero no en Londres con huelga de metro y con una lluvia respetable.

El trayecto ha sido tan largo que mi hija y yo hemos tenido tiempo de acabar todos los temas de conversación posibles así que me he cebado con ella y teniendo allí  inmovilizada  le he largado una soberana perorata sobre Brynn Terfel y Pavarotti.

Una parada tecnica en el super y a casa, a ponerse las pantuflas y descansar un ratito  con un clásico donde los haya, la cosa está en que ellos creen que es de lo más British, cualquiera les hace entender que eso del Hello  ya lo teníamos inventado nosotros de hace mucho, muchísimo tiempo.

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