Ikea – el laberinto sueco

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¡Me he enfadado! lo que dicho así no tiene la menor importancia ni es novedad, porque según afirma mi señor marido, me enfado por todo. ¡Falso!, me enfado por casi todo.

Esta vez el objetivo de mis iras es Ikea.

Después de  años y años compartiendo mi vida con la famosa llave allen de Ikea, montando toda clase de utensilios, cocinas, armarios etc. dando usos inesperados a cestas de cocina (muy prácticas para calçotadas) etc. etc. Este verano me he enfadado con Ikea y no porque no encontrasen los tornillos del  sofá stockholm, que los tenían, mi enfado es algo más profundo y meditado. Todo empezó, creo recordar que allá por el mes de mayo, cuando una mañana me fui para  Badalona con la intención de comprar unas lamparitas de jardín alimentadas por el sol que había visto en la web. Pero esa mañana volví sin las lamparitas y no porque la targeta se me sublevará, no. Esa mañana volví sin lámparas porque la sección de lamparas había desaparecido engullida por una reforma en profundidad de la planta baja. He de decir que de un pelo yo también fui engullida pero por el insoportable olor a pegamentos y demás productos químicos que sorprendentemente perfumaban el ambiente; sorprendente porque yo tenía a los suecos como mucho más cuidadosos en este aspecto de envenenar al personal.

Las obras eran de envergadura y cuando al cabo de unas semanas volví con la misma intención el resultado fue idéntico, la sección de lamparas había reaparecido pero sin genero, así que me olvide de las lamparitas. Ya en esa segunda ocasión noté que algo estaba cambiando y el otro día cuando volví acompañada de mi suegra una señora de edad avanzada a la que no le sientan bien los paseos inútiles  tuve la certeza de que los suecos me la habían jugado. todos conocemos la estúpida técnica esa de marketing que consiste en pasear al publico a ver si con tanto paseo no se da cuenta y por el camino compra una estantería Expedit. Contra eso está la picaresca y la bondad de algun que otro atajo que te ahorraba “chuparte” todos los muebles de oficina y pasar directamente a los armarios. Pues adios atajos, en la “nueva” planta baja de Badalona hay atajos si, pero ocultos tras una cortina, o liantes porque cuando lo tomas te encuentras con dos flechas que  pretenden desorientarte indicando tanto a derecha como izquierda.

A mi que quieran incentivar el consumo a base de paseos inútiles me importa un comino pero el nuevo diseño de la tienda de Ikea Badalona ha conseguido lo que nadie había logrado hasta hoy, DESORIENTARME. Me precio de tener un sentido de la orientación privilegiado, hasta la fecha he sido capaz de trazar mentalmente planos de cualquier centro comercial sin perder el coche,  pues el otro día en Ikea  llegó un momento entre los muebles de baño y las cajas de almacenaje pequeño que no sabía situar el mar y eso en mi es muy grave porque si algo  sabemos situar los nacidos en BCN es el mar, ya sabéis lado mar/lado montaña: Una ¿tontería? no porque por un momento quise imaginar la tienda un sábado por la tarde a rebosar de niños de mamas con cochecitos o venerables abuelitas como mi suegra, y que por un segundo se produzca algo tan tonto como un corte de luz. un segundo no más. No, a mi no me van a pillar, la planta baja de Ikea Badalona, es lo más parecido a una ratonera. Resulta agobiante y con tanta vuelta y recoveco lo que ha conseguido es que me largase de allí tan rápido como las piernas de mi suegra me permitieron y sin comprar:

Cuando empezó el “buentiempo” fui a la tienda de Badalona, “la mía”

6 Comments

  1. (con voz de anuncio publicitario americano) Se acabaron tus problemas!!! laberintos, largas colas, albóndigas y esperas. Ahora ya, sin moverte de casa, redactando las (nunca hasta ahora escritas) “Leyes del Mínimo Esfuerzo”, podrás comprar online y esperar en casa, tus muebles y decoración de IKEA. Toma ya!

  2. Me lesionat! I m’ha deixat tirat al passeig del colesterol.

  3. Author

    Gabriela, hasta ahora pensaba que eso iba a por el resto del mundo pero ahora el ratón soy yo

  4. Author

    Por eso hoy he visto a tu mujer corriendo sola; por cierto las vacaciones le han sentado muy bien

  5. completamente de acuerdo, coger un atajo nos daba a todos una sensación de profesionalidad brutal, lejos de paseantes domingueros de tres al cuarto o de un euro la salsicha. Yo tambien estuve en esa planta el otro dia, pero dado mi escaso sentido de la orientación he de confesar que he tardado casi 4 dias y tres largas noches en poder salir de esa planta y he tenico que comerme las frutas de los arboles de la sección jardineria.

  6. Es muy cierto, esas tiendas son como una ratonera. Saludos, Estrella.

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