Ay! pero qué malita estoy – Rolando Villazón

 

IMG_1545No lo tenía previsto y por eso cuando salieron a la venta hace de eso un año, semana arriba, semana abajo, no compré entrada para el recital que anoche ofreció en el Palau Rolando Villazón. No lo tenía previsto por: a) estoy de recortes y b) Villazón  no es santo de mi absoluta devoción lo que cuando se habla de un cantante que arrastra tras de si una estela de seguidores tan importante como él pero muy especialmente cuando cuentas entre tus amistades a la “mestressa” del Blog Villazonista,pide alguna aclaración.

A Villazón yo le agradeceré siempre aquella Manon de hace unos años junto a Dessay, nótese que no menciono a aquel famoso Nemorino que originó el mito Villazón en lo que a Barcelona se refiere, porque  su Furtiva Lacrima tremendamente emotiva y biseada hasta la extenuación no me gustó, me emocionó sí, porque el entorno de aquellas míticas representaciones llevaba a eso a la emoción a vibrar con el público y a sentir cosas especiales.

Todos los aficionados/amantes de la ópera tenemos en nuestra historia personal “ese” momento que te engancha, pues para muchos ese momento fue aquella Furtiva. Yo tengo también mi “momento”, muchomás antiguo,  lo que me  da cierta perspectiva y me permite decir que como bien cantada esa no fue de las mejores Furtivas que he escuchada,  pero si muy emotiva y de emociones va el asunto.

Porque cuando se habla de Villazón se tiende a hablar de la emoción que despierta; de su entrega sin límites, de su comunión con el público, de su simpatía desbordante, de su capacidad para interpretar a veces excesiva (opinión muy personal y totalmente transferible) De Villazón se habla showmen; como persona encantadora que no lo dudo es, como director de escena,  ultimamente  también como escritor.

Se habla de tantas y tantas cosas que a veces empiezo a echar en falta que se hable de él como cantante.

Es cierto que algunos acuden a sus actuaciones con el ánimo dispuesto a ver cuando caerá o cuando se le romperá esa voz que en ocasiones parece estar al límite  del abismo.  Esperando siempre el momento para soltar el Buu correspondiente, cosa harto difícil dada la devoción de su público.

No, no soy ni seré nunca de esas. Pero llega un momento en la vida que  una va a la ópera básicamente a disfrutar y con Villazon ya no disfruto, sufro.

Sufro cuando le veo soltar esas últimas notas finales de aria , puramente efectistas cuyo objetivo es que su público contenga el aliento y al final a punto ya del desmayo reviente en aplausos olvidando esa mezza voce que es solo un recuerdo y esas otras muchas notas que se perdieron en un enjambre orquestal, a mi gusto incomprensiblemente maligno. Porque sabido es que cuando uno se monta un recital o 15 con el fin último de promocionar tu disco, lo haces con una orquesta complice y ayer la orquesta parecía no estar mucho por la labor de  engrasar  las en ocasiones demasiado tensas notas del cantante.IMG_1582

Claro que sus motivos tenían, porque si yo salí de allí descompuesta, a punto del soponcio tras   cerca de tres horas metida en una sauna, cómo debían estar los músicos que además estaban bajo los focos y trajeados, alguno hubo que se sacó la americana.

Ante el alud de quejas, la organización se vio obligada a notificar al respetable que la no existencia de aire acondicionado se  debía al deseo expreso del artista.

Lo siento pero no, sino se ha de poder cantar con aire acondicionado flojito; lo justo para que la venerable anciana de mi derecha no se deshiciera, entonces o no cantas o cantas en invierno.

Hoy  tras “comentar la jugada” con un buen número de amigos todos coincidían en lo mismo. Villazon ayer perdió seguidores no tanto por la más o menos sabia elección de su repertorio, por su estado vocal o por su simpatía. Sino por el calor, que nos hizo pasar a todos una situación que me hizo  pensar que la simpatía bien entendida incluye también el respeto por la salud del público.

Lo del calor puede parecer superficial, pero eso es según donde se estuviera sentado, yo al final acabé en una localidad de primer piso justo sobre el escenario  y fue duro, muy duro. Pero es que  la gente que estaba en la parte alta del segundo piso, esos las pasaron canutas.  Un venerable crítico musical sentado a mi izquierda comentaba que aquello le recordaba a una ocasión allà por el año 82 cuando el Liceo no disponía de aire acondicionado y a alguien (un genio como siempre) se le ocurrió montar un recital para loor de las autoridades visitantes con motivo del mundial de futbol  que casualmente se jugaba en el mes de julio, hasta la Caballé se desmayó.

En fin y resumiendo, el recital no mataba, ni por la orquesta ni por el cantante, la expectación desmesurada  en proporción a lo visto y oido pero comprensible, el calor vergonzoso.

Por lo demás muchas gracias por aquella Manon,  gracias también por ese carisma personal que es capaz de atraer  sangre nueva hacia la ópera cosa que siempre es de agradecer máxima en los tiempos que corren  y gracias por Teresa.

Un saludo  y os dejo que voy a ver si encuentro un termómetro que me parece que tengo fiebre. Claro de ese sofocón no podía salir nada bueno.

3 comentarios

  1. Me parece aborrecible la forma en que te refueres a Teresa del Blog Villazonistas.
    Rolando tiene muchos momentos en su carrera en los que llega al alma del oyente, es alguien que canta e interpreta y hay una inmensa diferencia entre quien no pone sentimiento alguno
    Escucharlo ovacionado en Viena no es porque tiene fanaticos sino porque lo merece
    En Barcelona estuvo enfermo, escuchpe varias operas en diferentes teatros del mundo y en algunas se pasa mucho calor, nadie se queja, el que debe cuidar la voz es ql que controla la temperatira
    Lamento que te flageles concurriendo a recitales que te disgustan
    Soy Ana, de Buenos Aires – Argentina

  2. Doncs ja en som dues Estrella……

  3. Yo recuerdo que Rostropovich en el mismo Palau, hace una porrada de años, y habiendo comenzado el concierto, se detuvo y pidió en voz alta que por favor apagaran el aire, o sea que Villazón no es el único. Saludos, Estrella.

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