Burano, todos los colores del mundo

El anuncio perfecto para cualquier fabricante de pinturas, es darse una vuelta por esta pequeña, minúscula isla de la laguna veneciana.

Venecia es un destino que he repetido en varias ocasiones y del que sigo sin cansarme pero nunca , hasta ahora, había estado en Burano, en parte porque cuando me hablan del binomio Murano y burano lo primero que me viene a la cabeza es la tipica visita a una fábrica de vidrio. Esta vez también fue un poco así porque del hotel nos hospedamos salía un taxi gratis; que te llevaba primero a Murano y de alli, después volvias por tu cuenta. Claro, en esta vida nada es gratis y casualmente el taxi acuatico te dejaba en la entrada de una fábrica de vidrio sin posibilidad alguna de escapatoria, cosa que a mi me fastidia mucho pero a mi marido no si por el fuera se compraria uno de esos “para mi “horribles caballitos rampantes que suelen hacer en las demostraciones.  En Murano hacen cosas que estan bien, pero pocas, la mayoría , ami modo de ver, son un homenaje a la horterada hecha vidrio.

 

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Vimos una vez más como se hace un caballito rampante y alegando que la exposición estaba en el primer piso y mi pierna no me permitía la ascensión, nos fuimos al canal a esperar al siguiente taxi que nos llevaría, esta vez sí a Burano. A pesar de la cercanía con la Serenissima, sus palacios; iglesias y demás lujos, Burano es un pequeño pueblo de pescadores con una particularidad justifica la visita, los colores de sus casas.

¿Porqué las casas en Burano son así? bueno pues unos dicen que  es para que los barcos de los pescadores vieran las casas en la niebla…. personalmente me parece una soberana tontería. Como la que dice que es resultado de ancestrales disputales vecinales. Yo me quedo con la lacónica explicación que me dió un camarero.

¿Porqué no?

Pues eso, ¿Porqué no, si así es más alegre y divertido.

 

Burano un lugar donde un paraguas del reves, un sujetador tendido en un día lluvia; un cartel en una puerta las sábanas ondeando al viento dicen que allí el caos y el desorden han encontrado el equilibri.

El día era gris y a ratos lluvioso, pero cuando salí de Burano lo hice con una sonrisa.

 

Había olvidado algo muy importante. ¿donde comer?

Pues eso cada cual puede comer donde quiera, pero nosotros lo hicimos en el restaurante Galuppi,

Via B. Galuppi, 468 30142 Burano Italia‎

+39 041 730081
Un establecimientos con un gusto decorativo dudoso o muy personal , según se quiera, donde fuimos atentidos con mucha amabilidad y donde nos comimos un risotto digno de aplauso (y yo no soy muy amante del rissotto.
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