Fausto en tiempos de crisis

 

Cuando vas al teatro a en  en la primera ópera de la temporada y resulta que sales de allí en animada conversación con un amigo  teniendo por tema la copla española, concretamente  la letra de “El tatuaje”.  Entonces es que algo pasa.

La simbolica tijera que encabeza este post, no está ahí por casualidad. Salvo creo que en el Barça,  hoy en día hay recortes por todas partes también en casa. Así que este año, muy a mi pesar, haciendo gala de mi esprítiru  solidario y dispuesta a cumplir con los objetivos de deficit presupuestario de la economia familiar, entre otros mucos recortes este año he recortado el Liceu y mucho.

De un abono de temporada he pasado a uno en turno popular (es decir segundo reparto) y  de comprarme las funciones que me apetecía hoy solo tengo tres entradas en el cajon. Visto como estaba anoche el teatro me temo que no he sido la única.

En el mes de febrero o marzo, el señor Matabosch nos explicó en primera persona la temporada que ahora empieza. Una temporada que ha tenido una gestación difícil porque a un mes vista de su presentación a la prensa se produjo una recorte en la financiación, esta vez por parte de la Generalitat, que ya era continuación de otros anteriores y muy recientes. Todos estos recortes, por otra parte necesarios porque  como decimos por aquí “no hi ha més cera que la crema” (no hay más cera que la que arde)  simplemente no hay dinero llegaron a poner en peligro, en serio peligro, la presente temporada. De ahí las reposiciones  como las Bodas de Fígaro , la Flauta Mágica,  la incombustible Aida (aunque para mi ya está más que consumida).

Las reposiciones son más baratas ; no se necesitan tantos ensayos ni ajustes técnicos porque ya se conoce la puesta en escena y además estamos hablando de óperas que siempre han funcionado bien a nivel de taquilla. Lo que las hace una apuesta solida para tiempos difíciles.  Más duras de digerir resultan cosas como por ejemplo el “JO Dali”,

o el estreno  de “Le gran Macabre” Györg Lïgetti con puesta en escena a cargo de La Fura dels Baus. Bueno eso siempre atrae público, espero

Pero eso es otro tema. Cuando se habla de estas cuestiones, siempre hay que tener presente el que una temporada no se improvisa en tres semanas.

En ese contexto de precariedad economica, es donde hay que situar el Faust de ayer.

. Versión concierto, y solo fragmentos pero menos es nada.

El gran aliciente era el esplendido reparto: Beczala, Stoyanova, Schrott eso  para los que no estan tan recortados como yo. El segundo reparto no estaba mal hubo un cambio de último hora pero todos defendieron con dignidad sus papeles, nadie cometió errores garrafales,  pero en algunos momentos costaba escucharlos y eso  no era tanto problema suyo, como en la cabezoneria de hacer las versiones concierto a la antigua, con toda la orquesta sobre el escenario y también los coros. Al estar cubierto el foso de la orquesta todo está mas adelantado lo que hace que  los interpretes están situados en el límite del proscenio.  El arco del proscenio no está allí por casualidad tiene su funcion acustica. Si a ello añadimos que el escenario  esta empequeñecido y “forrado” con la caja acustíca de madera, eso significa que cuando el coro ataca y en esta opera ataca de verdad , eso no hay Dios que lo frene y mucho menos lo supere.  Como será la cosa que ayer vi uno de los percusionistas ponerse tapones en las orejas justo antes de la apoteosis final.

Desde que escribo este blog en más de una ocasión, la última hace muy poquito (tamerlano) he dicho que en ocasiones es mejor una buena versión concierto que según qué inventos. Pero por favor pongamos las cosas en su sitio, es decir la orquesta en el foso y el coro a ras de suelo no en lo alto de una grada digna del camp nou  con lo que sus voces salen proyectadas directamente hacia los pisos centrales  tapando nunca mejor dicho a los solistas.  Quizá de haberlo hecho así podría haber valorado mejor a los interpretes de este segundo reparto y alguno de mis amigos también hubiera disfrutado más con el primero porque los críticos suelen estar en platea igual que el director artístico y de ahí sus alabanzas. Más arriba suena diferente.

Aquí os dejo puede que uno de los mejores finales  nunca grabados de esta ópera. Y pensando en mi amigo Sebastià, aquel que de niño escuchaba a  Kraus vocalizar en la escalera de su casa, la que para él y para muchos otros es la mejor interpretación de “Salut demeure chaste et pure” No seré yo quién se lo discuta.

 

Huy! casi me olvido por supuesto al final encontraréis a Doña Concha Piquer cantando “El Tatuaje” y la letra obviamente. Poca broma que la he traducido al inglés (más o menos)

 

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Él vino en un barco, de nombre extranjero.
Lo encontré en el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga, había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.

Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:
Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

Él se fue una tarde, con rumbo ignorado,
en el mismo barco que lo trajo a mí
pero entre mis labios, se dejó olvidado,
un beso de amante, que yo le pedí.
Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él,
y nadie me dice, si esta vivo o muerto
y sigo en mi duda buscándolo fiel.

Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi doloor.

Mira tu nombre tatuado en la caricia de mi piel,
a fuego lento lo he marcado y para siempre iré con él.
Quizá ya tú me has olvidado, en cambio yo no te olvidé,
y hasta que no te haya encontrado sin descansar te buscaré.

Escúchame marinero,
y dime que sabes de él,
era gallardo y altanero,
y era más rubio que la miel

Mira su nombre de extranjero
escrito aquí, sobre mi piel.
Si te lo encuentras marinero
dile que yo, muero por él.