Ariane y tapas Cañete

 

Hoy era mi despedida de temporada y como pasó el miércoles pocas ganas tenía yo hoy de  ópera, pero mi amigo Sebastià al que mañana llamaré para ver cómo se encuentra, porque digo yo que muy bien no debe estar cuando me dijo que le gustó mucho, me enredó cantando loores sobre Ariane et Barbebleu.

Total que yo me lo creí y como tenía una entrada sobrante pensé en invitar a mi amiga y compañera de visitas Montse. Así que con la perspectiva de comer unas tapitas a la salida,  a las siete de la tarde he salido de casa la mar de feliz hasta que me he quedado atrancada, literalmente atrancada en el Pla de Palau.

– Oiga usted ve lo que pasa ahí? – Le he preguntado aun camionero que conducía un camión cisterna y que después de 20 minutos a su lado ya sentía como de la familia

– No sé muchas motos.

¡Rediez! la concentración de Harley. Cagon las chupas de cuero

Después de una carrera en plan olímpiadas, del parking al teatro, suerte que no se me ha ocurrido ponerme tacones, he llegado al Liceu cuando cerraban las luces de la sala y preguntando si por allí había un médico. (esto no es broma que lo he preguntado en serio)

Ha empezado la ópera y de entrada un coro interno (desde dentro del escenario) que debía ser bueno, no sé porque con tanta música en plan Strauss apenas se oía. (solo en plant). El primer acto tenía dos cuadros al término del primero, mi amiga ha dicho.

– Este trocito del final me ha gustado. (es que es buena persona)

Pero cuando ha bajado el telón, yo ya tenía claro que entre otra tanda de aquello que era como una mezcla de Strauss con algun toquecillo (dígamos que wagneriano) con una falta de cohesión absoluta y habiendo sido ya liberadas por la heroína las mujeres prisioneras por el malvado barbe bleu,  con lo que ya mucha más trama parecía que no podía haber. He decidio y persuadido a mi amiga de que me atraía más un ratito de tertulia que aquello, nos hemos despedido de Josep un liceísta recalcitrante que se lo traga todo aunque sea con embudo y para Casa Cañete que nos hemos ido. Quizá las mejores tapas de Barcelona.

Al abrir la puerta me he encontrado con otros desertores Mi amiga Maria José+marido+cuñado. Una grata sorpresa.

Asi que en vista que no puedo decir gran cosa de la ópera diré que he comido torta de camarones (perfecta) una cosa que se llama algo así como pringat (sensacional) unos mejillones con menta y cítricos que esta semana los copio, unos chipirones a la andaluza (de pecado) flor de calabacin al tempura (de acompañamiento farigola también al tempura y leñe ahora no se como se llama en castellano), había algo más que no recuerdo, pan con tomate (obviously) tartita de manzana de postres (bien) poleo menta y pa casa que mañana/hoy tengo una boda.

Asi que al final ha sido una noche de lo más agradable, lo mejor la compañia.

Casa Cañete está en la calle La unió segun se entra por la rambla a la derecha, muy recomendable. El jefe un encanto al que espero me perdone porque lo he atabalado un poquito, para compensar le he prometido que en otoño le enseño el teatro por dentro  y el camarero de Vilassar muy agradable hasta cuando se ha olvidado un poco solo un poco de mi poleo, tranquilo que casi no se ha notado.

Esta es la torta de camarones

Las fotos de hoy no son mías, tenía demasiado trabajo comiendo que estaba todo muy rico.

1 Comment

  1. yo soy la montse , buena persona , gracias Estrella, que entiende a Sebastià. La ópera, ni tan mala como dice Estrella, ni tan buena como dice Sebastià, a medio camino. Lo más descorcentante era que como todas iban de blanco nunca sabías quien cantaba…..
    Pero si, es cierto, reitero que fue más la velada cañete que la velada liceu, de muerte las tapas!!!!

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