Monsieur Strauss-Kahn – Quien siembra vientos….

Desde el otro día cuando saltó el affaire Strauss-Kahn que ando dándole vueltas al tema. No estoy pensando en eso todo el día pero un ratito si.

Lo del acoso sexual es un tema complicado. Hay el gilipollas ese que está en el almacén con la libretita en la mano contando tornillos y de repente pasa por su lado la “maciza” de turno cargada hasta las orejas  de cajas y entonces va el tío y le toca el culo.  En este caso la solución pasa por soltar las cajas y arrearle una hostia bien dada y que las cajas las recoja él. De estos aún los hay y no siempre se soluciona el tema tan fácilmente. No sé si hay estadísticas al respecto y desde luego yo no he hecho ningún estudio pero me da que el acosador típico va de otro rollo y además son muchos hasta el punto de que demasiadas mujeres  han vivido la situación, la desagradable situación,  de verse obligadas a trabajar cerca  de una persona que jerárquicamente está por encima de ti, aunque sea muy poquito y que sabes, porque lo notas, esas cosas se notan y mucho, que en sus momentos íntimos quien está en su cabeza y puede que en otras partes, eres tu.

Esas personas dificilmente conseguirán materializar su objetivo  y no por falta de ganas o “sutiles” insinuaciones. Lo  que si consiguen es amargarte la vida. Una situación de “sutil”  acoso  es muy difícil de gestionar y  te deja en la indefensión más absoluta  ¿en qué te basas?  ¿en base a qué acusas? ¿te ha dicho algo? ¿Te ha tocado? ¿es todo una cuestión de percepción personal es un “lo noto”?

La acosada  y permitidme que lo personaliza así, porque acosadoras seguramente las hay pero son menos, la acosada sabe que tiene mucho a perder y cree que el acosador no. No es verdad, en realidad el acosador tiene mucho que perder y cuanto más arriba está más tiene que perder por eso actua con “prudente sutileza”.

Parece ser que Monsieur Strauss-Kahn es un mujeriego recalcitrante, digo parece ser porque de él sé lo mismo que todos, nada. Parece ser que a lo largo de su carrera ha desarrollado ampliamene el rol de acosador. Ahora empiezan a salir casos del pasado como champiñones, casos que habían quedado convenientemente ocultos pero ahora se ha abierto la veda.

Creo que es fácil que un acosador todopoderoso al ver que sus fechorías sistematicamente caen en el pozo del silencio,  llegue a creerse inmune y con el tiempo baje la guardia. Ahora bien de “bajar la guardia”  al esperpéntico episodio de New York  media una gran distancia.

Monsieur Strauss-Kahn será muchas cosas pero tonto no es, no puede serlo en razón del cargo que ocupa. A estas posiciones de poder y privilegio solo se llega si eres un fuera de serie o si eres un trepa de cojones; y para ambas cosas se necesita ser listo.

Pues partiendo de ese supuesto, por más que lo intento visualizar  la imagen grotesca de un sujeto que sale en pelotas del baño (hasta aquí normal) porque no conozco a nadie que se duche con traje. Que al abrir la puerta se encuentra ante si una moza de buen ver, o no,  haciendo la cama y acto seguido se abalanza sobre ella y la persigue por la habitación y dicen que también por el pasillo. Yo lo siento pero no  me cuadra, sinceramente es que no me cuadra.  Claro que igual el hombre llevaba encima una sobredosis de viagra a la que debía dar salida con urgencia. Pero es que ni así, porque después se fue a comer con su hija y por más que me esfuerzo no lo veo yo entrando en un restaurante con la escolta y la tienda de campaña en los pantalones, que no.

No, que no. Que el tipo es un mujeriego parece estar probado, que a lo largo de su vida ha hecho uso y abuso de su estatus de poder también, que si todo es cierto no merece ningún privilegio y si la reprobación de la sociedad, también. Pero de ahí a protagonizar una ridícula y patética escena de cine pseudoporno de los setenta, va un abismo.

Creo que el problema es que Monsieur Strauss-Kahn a lo largo de su vida ha ido sembrado vientos y ahora le toca recoger las tempestades. La gente y más en determinados niveles, ve, calla pero no olvida. Monsieur Strauss-Kahn se enfrente ahora no a una tempestad lo suyo es  un auténtico huracán. La cuestión es dónde está el ojo de ese huracán. Hace mucho que no creo en casualidades de este tipo. Mucho me temo que el affaire Strauss-Kahn es un item más a añadir a la cuenta del “nunca sabremos toda la verdad”

Al margen del caso de  Monsieur,  creo que a todos esos sujetos que desde una situación de poder ejercen acoso sobre una mujer,  sea como encargado de una ferreteria, o jefe de un negociado hay que hacerles pagar el daño  y sobretodo (esto va por vosotros) no reirles las gracias, ya sabéis eso de “yo a esta me la he tirado y a aquella también”. A ellas, a las acosadas, les diría que actúen con inteligencia porque pillar a un acosador no es fácil, lo que sí es si fácil y esto me duele mucho decirlo, es lanzar una acusación falsa. Lamentablemente las dos cosas suceden. Unos me dan asco y las otras vergüenza.

Pero volviendo a Monsieur Strauss-Kahn, lo que mas me fastidia es que siendo quién es y ocupando el cargo que ocupa y tal como anda la economía, mucho me temo que al final las repercusiones de las ambiciones políticas; de los desmadres sexuales de un señor y del espectáculo mediático  que se han montado los americanos. Al final, no sé cómo, pero al final  todo eso acabará afectando a mi bolsillo, que bastante jodido anda ya. Y sino al tiempo.

¿tienes algo que decir?