Hotel San Clemente – Venecia

Llevo tal jaleo encima que se me pasan los días como si nada.
El fin de semana, no este pasado sino el otro. ¿Lo véis? es que así no se puede vivir, han pasado dos semanas y yo con estos pelos. Bueno a lo que iba; el fin de semana del 25 estuve en Venecia. Uno de esos lugares que como dice un libro que me regaló mi cuñado, con un gusto como poco discutible, hay que ir antes de morirse. Si, si el libro se titula así. Parece una inocentada pero no lo és. Pues un poco ese ha sido el motivo del viaje. No es que mi suegra vaya a morirse, al menos de momento, yo calculo que le quedan por lo bajo 10 años, pero a partir de cierta edad más vale prevenir y a sus 80 años no conocía Venecia. Dos veces estuvimos a punto de llevarla, pero entonces mi suegro enfermó y el viaje se fue aplazando, como casi sucede esta vez, porque desde que le dijimos que nos la llevábamos de excursión, que la pobre anda un poco achuchadilla (empiezo a pensar que Venecia es gafe) nada grave, pero tiene dificutades para moverse como ella quisiera. Así que dadas las dimensiones de la T1 pedimos una silla de ruedas. Pensando también en ella y conociendo las habituales estrecheces de los hoteles venecianos, salvo el Bauer (al menos eso me dicen porque se me escapa del presupuesto) y el exceso de escaleras tan habitual en esta ciudad, que normalmente va ligada a la ausencia de ascensores, empezamos precisamente por ahí por los ascensores. También, pensando siempre en ella que para eso era la invitada, mi marido decidió buscar un hotel que tuviera un sitio para pasear, algo como un jardín. Una utopía si hablamos de Venecia. Pero mira tu por donde lo encontró y además estaba de oferta, de oferta relativa desengañemos que de barato no tenía nada. Pero todo fuera por ella. Así es como fuimos a parar al Hotel San Clemente situado en una pequeña isla del mismo nombre a 15 minutos de la plaza San Marco.
Ideal para suegras, no, no lo pone en ningún cartel, pero hay que reconocer que la llegada en taxi acuático, una novedad para ella y la inmediata recepción por parte de un conserje uniformado al más puro estilo hotel de principios del siglo pasado, fue impactante.

El hotel tiene de todo, jardín (a la vista está) piscina descubierta , en esta época aun estaba cerrada, unos cuantos hoyos para esos que se llevan los palos hasta la cama. Una zona de spa, gimnasio, por tener tiene hasta una iglesia, algo desballestada pero haberla hayla

 

Vamos un hotel muy apañao. Las habitaciones muy amplias y en perfecto estado de revista. El enlace con la plaza San Marco funcionaba puntualmente cada 20 minutos con puntualidad iba a decir británica pero mejor diré suiza.

 

¿Fallos? Si uno, el restaurante. Teniendo en cuenta que el hotel está separado de casi todo, nuestro plan era cenar allí pero solo lo hicimos una única noche, la comida estaba muy bien, pero practicaban en el slow food o más exactamente el slow service, nada que no suceda en otros muchos lugares. Pero en este caso con el agravante de que la comida llegaba no diré fria pero si no lo bastante caliente, y eso a pesar del servicio al más puro estilo siglo XIX con los platos cubiertos con cubreplatos creo que de alpaca, todo un poco demodée pero encantador.

Resultaba mucho más práctico comer en el bar, un bar  repleto de espejos y lámparas también con ese aire decadente que tan bien le sienta a Venecia. Allí si que podías comer en un tiempo razonable pero tampoco te quemabas la lengua con los espaguetti.

Yo creo que el problema es que el Hotel San Clemente mas que hotel es un hotelazo,  al menos por lo que hace a las dimensiones.

Estas fotografias las tome en una encrucijada de pasillos

 

 

 

Tan largos son los pasillos que el hotel dispone de  una silla de ruedas, y es que francamente salir a fumar al jardín era como para pensarselo no una sino diez veces.

Voy a fumar

Vale, mientras yo aprovecharé para lavarme el cabello, secarlo, hacerme la manicura y leer los pilares del a tierra

No descubro nada si digo que Venecia no es la ciudad ideal para las personas con movilidad reducida, así que después de una primera y agotadora toma de contacto con la ciudad, ya de regreso en el hotel pedí que nos prestasen la silla de ruedas durante nuestra estancia. Y es llegados a este punto cuando solo puedo que cantar las excelencias del personal de este hotel, del primero al último, en todo momento derrocharon amabilidad y casi diría que cariño para con mi suegra.

Siempre había una mano para ayudarla/ayudarnos a subir o bajar del barco, para entrar el comedor, para todo.

Lastima del problema en la cocina, no sé si en temporada alta o en verano cuando el hotel funciona a máximo rendimiento y tiene sus tres restaurantes abiertos puede que vaya mejor porque realmente los platos estaban riquisimos, pero frios.

En fin que nadie es perfecto, en cualquier caso es un lugar casi paradisiaco, tranquilo y relajante, cada mañana se escuchaba un autentico concierto de pájaros. Otra forma de visitar Venecia.

La silla de ruedas sirvió para que esos pocos días pasaran de ser un calvario para mi suegra y también para nosotros a ser una experiencia que ella nunca olvidará, como tampoco olvidará que Venecia está llena de puentes.

Elena

¿Qué?

Otro puente

¿Otro? ¿Pero cuantos puentes hay en esta esta ciudad?

400

32 Comments

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  3. Author

    Pues que no te de verguenza. Pero VE!!!!!!!!!!!!

  4. Casi me da vergüenza decir que nunca he estado en Venecia. Tendré muy en cuenta lo de la silla de ruedas y la amabilidad del personal para cuando vaya…… seguramente me harán falta!!!!

  5. M’agrada el primer pla on sent un contrallum queden definits els objectes. El cel espectacular. Jo també vull estar-hi hehe!

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  10. Soberbio atardecer y muy buena la idea del encuadre yola composición. Ers una maestraza con estas cosas… Ah! y una suertuda que estar en Venecia… c’est pas quelque chose! Un abrazo

  11. Que el día 13 me caía un año más! Por cierto, felicidades con retraso! Vi en facebook que nos llevamos pocos días (años te saco unos cuantos)

  12. La imagen es preciosa …. Me da una envidia, tema que solucionaré en breve.
    Un saludo.

  13. Ves reservando hotel para descansar después de la boda, jejeje….
    Bonita y tranquila puesta de sol.
    Besos

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  16. Molt ben controlada l’exposició en aquesta foto. Malgrat ésser una escena d’alt contrast, has mantigut el detall a les ombres i a les llums (no esperava menys de tu!!!!). Molt maca!

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