Parsifal – Liceu 2011

Lo primero, quiero aclarar que eso de ahí arriba no es un autorretrato y que además está hecho así a volapié entre una crema de zanahoria, un arroz con pollo y un folleto comercial. Dicho esto paso al tema de hoy.

Se siente, se siente Parsifal está “casi” presente.

Pues si, dentro de nada se producirá el desembarco de Parsifal en el Liceu. Últimamente he tenido una cuantas visitas a escenario así que he podido seguir el proceso de construcción de los decorados,  …. creo que será un Parsifal … “movidito” dejémoslo así que si no se me enfadan.

Hoy empiezo con música, con el preludio de esta ópera  que, en esta ocasión, y de la mano de Knappertsbusch , menudo nombrecito,  dura exactamente 14 minutos 17 segundos, tiempo suficiente para leer este articulillo

Creo que Parsifal debe ser la ópera (el Anillo como son cuatro óperas no cuenta) que más literatura ha generado. Los hay que casi le atribuyen poderes paranormales. Cuando se habla o se oye hablar de Parsifal es frecuente escuchar  cosas como las siguientes:

“un nivel superior”, “una transformación espiritual” , “una experiencia mística”, todo ello aderezado con un montón de calificativos en la misma línea.

Creo que ya he comentado en alguna ocasión  que el público de la opera italiana y el de Wagner es distinto, aun siendo las mismas personas se transforman. De entrada se tose menos , cosa que siempre es de agradecer y se duerme más porque  desengañemos según como te pille, después de un día de trabajo o una mala noche, un poco tocado por la gripe, la verdad 5 horas son 5 horas y con el calorcillo de la calefacción los pies descansados porque lo primero que hay que hacer en un Wagner es ponerse cómodo, la verdad es que le puede pasar a cualquiera.

Por lo general el público ante un Wagner se vuelve más sabio, todo el mundo de repente sabe mucho  hasta parece que sepan alemán. En los pasillos es fácil escuchar frases como “esto sí es ópera” como si lo demás fuera un chascarrillo, o “música con mayúsculas”, pero la más frecuente y que yo suscribo plenamente es “Wagner es otra historia“.

Es verdad, porque a ver quién es el guapo que sale del teatro tarareando Wagner, como mucho  los primeros compases de la cabalgata de Die Walküre, y se acabó, hasta ahí hemos llegado.

A todo esto, en el caso de Parsifal, hay que añadir el mito y el misticismo. El mito porque “aguantar” un Parsifal viene a ser algo así como la confirmación del aficionado a la ópera “ahora ya puedes tragartelo todo“.Y misticismo por la propia ópera, su génesis, su argumento pero sobretodo la música.

Normalmente cada vez que se acerca el estreno de una nueva ópera en el Liceu la suelo poner mientras estoy delante del ordenador, por aquello de refrescar la memoria, algunas no hace ninguna falta me las sé de memoria. Pero a veces esto no es solo una buena costumbre sino absolutamente necesario este es el caso de Parsifal. Es como hacer footing, a que no te pones a correr sin antes calentar los músculos, y si no lo haces allà tú con las consecuencias. Pues eso, que Parsifal necesita calentamiento.

Hace días que mientras arreglo fotos de fondo tengo Parsifal y curiosamente a pesar de la cantidad (por volumen) de música que sale por los altavoces nunca llega a molestar (ojo que el volumen tiene mucho que ver en esto) pero independientemente del volumen la música de Parsifal tiene algo de hipnótico yo, a veces, y so pena de ser excomulgada por los “sabios operísticos” y salvando las distancias, lo comparo con algunos mantras o con aquellas mis monjitas del colegio de cuando yo era una cria que mientras las niñas intentabamos sobrevivir a la clase de “Labores” ellas en murmullo rezaban el rosario, repitiendo AveMarias y aquellas inacabables retahilas de or pro nobis.

Casi todas las religiones tienen algún rito que incluye ese efecto repetitito, que puede resultar monótono salvo que te dejes llevar por él y esa es mi forma de afrontar Parsifal, dejarse llevar por esa música que no es repetitva en el sentido de monótona pero que de tanto en tanto te recuerda esa melodia (leit motiv) que has escuchado hace unos minutos o unas horas y que poco a poco va dominando tu pensamiento.

Si  me coge de buenas, bien comida y descansada, Parsifal  es la única ópera que me abstrae realmente, hasta el punto de que cuando se acaba el primer acto me quedó así como un poco traspuesta, me haya dormido o no.

Pues eso que el miércoles es el ensayo de Parsifal y que si no se produce ningún cataclismo con los decorados o algo por el estilo podré asistir por primera vez esta temporada a esta ópera que ha acabado por convertirse en una de mis favoritas a pesar de Wagner que de haberlo conocido personalmente seguramente me habría caído fatal.

5 comentarios

  1. Author

    he leido con atención y mucho interés tu comentario, por supuesto nunca te calificaría como taliban parsifalista, me parece fuera de lugar rayando la mala educación y algo que personalmente no soporto y que yo llamo prepotencia cultural. Creo que en esto como en todo cada cual es libre de expresar su opinión y defenderla dentro de los límites que a mi entender manda la buena educación el sentido común y sobretodo el respeto a los demás. A mi me gusto ya lo he dicho en el post sobre todo la musica que es el alma de esta ópera y menuda alma. En el Liceu he visto cosas que me han molestado muchísimo (lo que peor llevo es que no me dejen admirar la música , caso de don Giovanni o el Don Carlos de hace unos años que me fusilaron el auto de fe a cambio de la Lloll bertran) en este caso a mi me gustó, el lado mistico de Parsifal digamos que en mi caso no es tan importante.
    Por lo que comentas del coste de esta producción solo una aclaración, no tengo cifras pero por mi conocimiento interno del teatro te puedo confirmar que barata no es, pero creo tampoco es de las más caras, si no estoy mal informada el record se lo lleva la Turandot de Espert junto con la Aida de mestres Cabanes, en cualquier caso las óperas se programan con 5 años de antelación y una de las primeras cosas que se decide es la puesta en escena. Hace cinco años la situación era otra, se vislumbraban nubarrones pero pocos eran los que podían preveer que fueran tan negros. Por otra parte mientras los gastos se programan a cinco años, los recortes son inmediatos y en eso estamos. El liceu y todos en general.
    En fin que, desde la discrepancia, la sana discrepancia, agradezco mucho tu comentario y estoy segura de que en algun otro tema/opera seguramente coincidiremos más que en esta pero vaya por delante que parsifal es mucha ópera, una de mis favoritas sin duda alguna.
    Saludos

  2. Yo debo de ser, aunque no lo sabía, de esos que el crítico de EL PAIS, Xavier Pujol, llama con suficiencia pedante talibanes parsifalistas. Porque es verdad que me encanta esta ópera que es en verdad especial y única y he visto muchas representaciones de ella en todo el mundo. Pero el calificativo es injusto además de insultante, porque no es verdad que cualquier montaje nuevo o vanguardista sea autmáticamente rechazado. El de Covent Garden del año pasado lo era y me pareció magnífico. Pero este del Liceu 2011 era patético por su incongruencia y elemental desconocimiento del sentido de la òpera. Parsifal es una ópera estática en la acción, que centra su efectividad enla intensidad emotiva de la música y el lirismo de la palabra (con razón muchos lo llaman “místico”). Este montaje de Gurth, analfabeto por convicción, es lo contrario: como no cree o no le gusta lo que es, se inventa un artilugio de feria para converir la acción en un carrusel insufrible que no para de dar vueltas sin sentido, salvo para distraer al público e impedirle concentrarse en la sublime belleza de la música. Y se cree con derecho a convertir un diálogo maravilloso en una escena de grupo, y hasta de cambiar el final pues Kunde en vez de morir hace la maleta y se va tan tranquila. Tan estúpido como inaceptable, además de carísimo, lo que en tiempos de crisis es aún más hiriente. Qué lástima que el Liceu se preste a estas charlotadas, especialmente cuando los cantantes, el coro y la orquesta lo hicieron tan bien, y así lo que prometía ser una noche memorable se transformó en una pesadilla.

  3. Jaja….. te veo que vas ganando musculitos entre receta y receta!
    Ya sabes que a mí la ópera no me pone, pero después de lo que escribes de Parsifal… casi me da morbo ir a verla!
    Que la disfrutes y ya subirás la correspondiente crítica.
    (el domingo me hice un esgince de tobillo al levantarme del sofá, te lo puedes creer??

  4. però aviam quedat que tu només t’havies adormit en la “siesta in venice”

  5. ja! ja! ja
    Acaba de arreglarme un lunes jodido. tus amigos operófilos te retirarán l apalabra que Wagner es mucho wagner y los wagnerianos aún más. Pero me has hecho reir con ganas y creo que en el fondo y en la superficie tienes razón.

¿tienes algo que decir?