Pedro Lavirgen, mi marido y yo


Los que me siguen en Facebook o en Twitter hoy se habrán pensado que me he vuelto loca porque no han dejado de aparecer enlaces a vídeos de Youtube. Resulta que yo un poco al estilo Franco lo tengo todo “atado y bien atado” mejor dicho “enlazado y bien enlazado” de manera que cuando publico algo aquí aparece también allí (facebook y Twitter).

Lo mismo ocurre cuando comparto algo en Google Reader o cuando añado un video a “mis favoritos” en Youtube. Y ho he “faveado” muchos videos porque  me he comprometido a dar una charla operística (nada formal) sobre las voces masculinas y me he pasado buena parte de la tarde recogiendo material. Y ahí entre “el material” me he reencontrado con Pedro Lavirgen una de las voces más hermosas que ha dado este país y creo no equivocarme al decir que sin duda es  la mejor voz que ha dado Bujalance.

Pedro Lavirgen no lo sabe pero es muy importante en mi vida.

La primera ópera que ví fue una Carmen, esta

Ese día de Noviembre de 1969, mi primer día en la ópera yo no lo sabía pero en algún lugar del patio de butacas, no lejos de donde yo me encontraba acompañada de mi hermano, estaban también los que años más tarde serían mis futuros suegros  profundamente emocionados al ver a sus dos hijos mayores sobre el escenario del Liceu  interpretando esta pieza

Lo que quiere decir que yo, yo misma, con mis manitas, aplaudí a mi marido y lo que es más grave también a mi cuñado.

Hasta hace unos pocos años no me apercibí de esta coincidencia pero cuando lo supe me sentó fatal porque mi marido y la ópera no se llevan nada bien. No  sé, quizá fue por aquellos años de ensayos, aunque él mismo reconoce que se apuntó a la coral para librarse de la gimnasia.

Después de tantos años de convivencia   lo máximo que he conseguido es que me acompañe una o dos veces durante la temporada, este año han sido tres por la Traviata de Zurich, pero eso ha sido un caso especial.

Mi marido, ese hombre que recibió el calor y el aplauso ded público de unos de los mayores teatros de ópera del mundo, fue capaz de dormirse con la Caballé.

Eso de haber aplaudido a mi propio marido era una espina clavada en mi corazoncito liceísta por eso la primera vez que al terminar la visita al teatro un grupo de alegres jubilados de no recuerdo donde, rompieron en aplausos. Ese día no pude por menos que exclamar  “Avui si que em puc morir” (Hoy sí que me podría morir) y es que desde ese día puedo decir  que a mi también me han aplaudido en Liceu.

Aquí os dejo a Pedro Lavirgen un gran tenor.

Saber más sobre Pedro Lavirgen

http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Lavirgen

Pedro Lavirgen trayectoria de una voz

http://lazarzuela.webcindario.com/BIO/lavirgen.htm

Do you have something to comment?