Il Trovatore

Anoche vi por tercera vez y última Il trovatore, quisiera aclarar que dos las compré  en parte por cumplir con algun compromiso y de paso ver los dos repartos principales. La tercera fue la del estreno  y a esa iba invitada cómo todos los que estaban allí.

Lo de hacer una crítica de las tres representaciones se lo dejo a Roger Alier y al montón de blogueros que se dedican en cuerpo y alma a ello, muchos lo hacen muy pero que muy bien. Solo diré que de la que salí más satisfecha musicalmente hablando fue la de ayer, a pesar de que Cedolins me gustó más en la primera, casi que me gustó más Stoyanova.

La representación de ayer tuvo una previa el lunes cuando Amics del Liceu organizó un encuentro con los protagonistas, Fiorenza Cedolins,  Stefano Palatchi y el director (alias Maestro) Marco Armiliato (todo un personaje)  el encuentro estuvo muy bien especialmente cuando salió el TEMA,  la puesta en escena.  Después de un intercambio de opiniones entre los invitados y el público se llegó a la conclusión de que la “famosa puesta en escena” no gustaba a nadie aunque como dijo Armiliato siempre puede ser peor  poniendo como ejemplo alguna de las “cosas” que se ven por los teatros de Alemania un país que se ha vuelto muy moderno en esto de la ópera.

La pregunta del millón se la hizo mi vecino de localidad. Si no gusta al publico, ni a la crítica ni a ellos , a ¿quien coñ… le gusta?

La respuesta creo que la tiene como siempre Matabosch y como siempre digo CONSTE QUE NO ME GUSTAN LAS OPERAS DE MIRIÑAQUE.

Aquí tenéis una pequeña muestras, las fotografias son de Antoni Bofill.

Visto así en fotografía alguien podría pensar. Tampoco hay para tanto. El problema es que no es lo mismo verlo en foto que estar en el teatro durante tres horas sin apenas cambio de luces, teniendo por toda escenografia una caja de madera, y unos telones que van cayendo, eso cuando caen; a lo que hay que añadir un movimiento escénico practicamente nulo.

En las visitas al escenario del Liceo una de las salas que más me gusta enseñar en la Sala Mestres Cabanes donde se hacen los ensayos de escena. Allí explico a los visitantes la importancia de ensayar  estos desplazamientos tanto del coro como de los solistas y figurantes. Porque en escena nada o casi nada es improvisada y el movimiento de una soprano suele estar unido a un cambio de luces un desplazamiento de los demás interpretes o un cambio escénico.  Quizá pensando en esto una señora comentó … Pues no habrán tenido que ensayar mucho.

No, dijo inmediatamente Cedolins, hemos ensayado y mucho,  añadió mientras su cara tomaba una expresión que parecía querer decir … hasta el moño … (eso una interpretación muy personal)

La pregunta es inmediata ¿Qué ensayaban?

Movimientos y expresiones muy sutiles.

Ah! Esto y ver los videos que ya circulan por Youtube me ha hecho entender por fin donde tenía la cabeza el Señor Deflo cuando ideó esta No puesta en escena. Desdeluego no la tenía en el teatro y menos en el Liceu. Observad esta fotografía a la que me he permitido añadir unas anotaciones.

Eso es una maqueta del teatro que actualmente se puede contemplar en el Espai Liceu.

Mirad, la sala del Liceu una de las más grandes de Europa mide 33 metros de largo, tal como se indica en la fotografia, el área escénica mide 16 de profundidad.
Ahora disfrutad con este video

Vale, quizá este no sería el mejor ejemplo, es un aria y tampoco se trata de que la cantante vaya dando saltitos ni sobreactuando al más puro estilo cine mudo. Lo he puesto como ejemplo porque independientemente de la gran voz de d’Intino su expresión facial, la interpretación en tanto que actuación, es magnífica. El problema es cuando la sutileza contenida en esos expresivos ojos que se abren desmesudaramente mientras explica la historia de su madre, la pretendes extrapolar a todo el conjunto de la ópera eliminando de un plumazo cualquier elemento “superfluo” que pueda” distraer al público. Esos ojos en el teatro NO LOS VES!!!!! mas cuando te has dejado los prismáticos en casa, porque entre mis gafas y los ojos de Intino había unos cuarenta metros de distancia. Y conste que acabo de graduarme la vista.
Cuando llevas tres horas de sutileza, casi esperas con ilusión que algunos de los telones que van marcando los distintos cuadros, y que en ellos mismos constituyen toda la escenografia, se encalle aunque solo sea por variar.
Resumiendo que el Deflo pensó esta ópera para la tele y no para el público.
A veces cuando enseño el Liceu digo que el teatro es cuerpo y alma, escenario y auditorio. A un lado del telón los profesionales y en el otro el público y juntos hacen que la ópera siga siendo algo vivo. El señor que vea el vídeo de este Trovatore seguramente le gustará, pero el aplauso y el bravo que cerrará la filmación lo habrá alguien sentado entre el público.



2 Comments


  1. Muy buen trabajo!! Tienes toda la razón. La obra vista en el teatro acaba siendo tan monótona, los actores se mueven e interpretan tan “sutilmente” que se te acaba yendo la cabeza a otra parte. Creo que se ha perdido una gran oportunidad para hacer algo bueno…otra vez. Y ya van….

¿tienes algo que decir?