La Cerdanya

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Sí me fuí de puente, concretamente a la Cerdanya. Me fuí yo, mi marido y Lola, que cómo es pequeña y muda (alguna ventaja había de tener lo del megaesófago) es lo que llamo una perra portátil.

En casa quedaban 2 hijos, tres perros y algunos elementos asociados que han dejado mi nevera en estado de entreguerras.

Hace un montón de años cuando visité la Cerdanya por primera vez, habían casas sí, casas de la gente de allí y de los de fuera entre esas algunas joyas de finales del siglo XIX/principios del siglo XX cuando Puigcerdá era destino de vacaciones de la burguesia catalana  que iban allí en busca de aires puros y buenas aguas. Pero esas, las casas de los de fuera eran minoría, bien al contrario de lo que sucede hoy.

Desde que se inauguró el fantástico, insuficiente y caro Tunel del Cadí la Cerdanya quedó, cómo quien dice,  a un tiro de piedra de Barcelona, mejor dicho a un tiro de caravana, porque en época de esquí y más aun en época de setas la cola se prolonga durante km. poco importa que se desdoble la carretera hasta Berga, lo único que se consigue con ello es desplazar la cola unos cuantos km. más al norte.

Hoy cuando sales del peaje, esto es Catalunya y aquí el peaje es la norma,  te das de narices con el primer conjunto de “casas ceretanas” como si las casas típicas de la Cerdanya toda la vida hubieran sido así con parquet, zona comunitaria, piscina y garaje. O quizá sí porque hay tantas que la excepción son las otras  esas viejas construcciones arremolinadas junto a una pequeña plaza  o iglesia que  constituían no el núcleo sino toda la población, ahora ese núcleo está en la mayoría de los casos rodeado por las famosas “casas ceretanas”, todas con sus cortinillas de ganchillo, sus “antiguedades” compradas en la feria de rigor donde antiguedades pocas hay pero qué más da, eso nadie lo sabe.

A socaire de las casas proliferaron los restaurantes, hípicas,  hasta vuelo sin motor y globos aerostáticos, la Cerdanya hoy en día es algo así como un  gran parque temático y entre atracción y atracción vacas, prados y caballos, porque a pesar de todo sigue siendo una comarca hermosa de paisajes espectaculares. Donde entre una urbanización y unos contenedores de basura puedes encontrar imágenes cómo está.
Junto a la carretera - Near the road
Después de tres días dando tumbos por las montañas con la cámara a cuestas, justo cuando volvíamos a casa ,a la salida de Baltarga encontré esta imagen. Y es que a veces la belleza la encuentras cuando menos lo esperas.

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