Calçots rebozados

abril 6, 2009 en fruta y verdura por seguro que tu tambien puedes


El sábado hicimos la última calçotada de la temporada, se acabaron los calçots.

Aunque hoy no lo parezca, llueve y hace fresco, ya estamos en primavera y cuando fui a comprar no tuve en cuenta este detalle.

De los 12 que eramos comer, lo que se dice comer solo comimos 8. Dos por lo del colesterol, cosas de la edad y los otros porque estaban de régimen. Total que una parte de la comida fue directamente al congelador.

Pero los calçots no se congelan así que el domingo hice “calçots arrebossats” Calçots rebozados, que es como más me gustan.
Calçotada - Spring onion grilled - Catalan tradition
Para hacerlos se necesita:
Obviamente calçots
harina
huevo
agua
Sal
Aceite para freír y por supuesto música, pero hoy la música y el porqué lo encontraréis al final.

Se empiezan limpiando y cortando los calçots, yo antes los hacía tal cual, pero ahora sigo el consejo, el sabio consejo, de Mercedes una encantadora abuela de siete nietos y antes de rebozarlos los escaldo en agua hirbiendo. Asi.
The last calçot (catalan onion)
Despues, esto es muy importante, los seco con un paño de cocina. Asi.
The last calçot (catalan onion)
Mientras se hace la masa para el rebozado que no es más que una mezcla de harina, agua, huevo y sal.
Lo de las cantidades resulta bastante difícil de precisar.
Yo bato el huevo y añado harina hasta que forma una pasta consistente (aquí me faltaría una foto) después voy añadiendo agua Muy FRIA hasta conseguir el aspecto que podéis ver en esta foto, de manera que se adhiera al calçot pero no enceso. No os olvidéis de la sal.
The last calçot (catalan onion)
Se frien en abundante aceite, muy caliente, y se dejan sobre un papel de cocina para que suelten el exceso.
The last calçot (catalan onion)
Y eso es todo, se acompañan con la misma salsa de los calçots que también sobró por aquello del régimen.
The last calçot (catalan onion)
Y ahora la música.
Los calçots no son más que cebolla, especiales sí, pero cebollas al fin y al cabo. Por eso enseguida pensé buscar una pieza musical de esas que hacen llorar.
Lo primero que me vino a la cabeza fue la desgraciada muerte de la pobre Violeta Valery, pero esta muy gastado.
Después pensé en Tosca y en mi amigo Sebastiá que es de llantera fácil. Pero, al final, pensándolo mejor recordé que la ocasión en que más gente he visto llorar a mi alrededor en el Liceu, fue en el 2004.
Aquel día Montserrat al final del recital incluyó en los encore esta canción popular catalana que habla de un emigrante que siente cómo el corazón se le parte al alejarse de su tierra, y de cómo en la distancia añora los colores de las montañas y el canto de sus pájaros.
El emigrante marcha sabiendo que en ningún lugar encontrará ciudad más hermosa que la suya y esa añoranza le hace desear, que llegada la hora su cuerpo descanse en la tierra que le vio nacer y donde desea morir, Catalunya.
Ese día y con esta canción lloraron mis hermanos, mis suegros, mi primo que es más que un primo, y con ellos medio Teatro.
Sí, Caballe ya no es la que era, pero eso nos pasa o nos pasará a todos.
Ese día en el Teatro se respiraba el cariño, el respeto y también el agradecimiento que todos los presentes sentimos por esa mujer que un día tomó prestada la voz de los ángeles.
Hasta mañana