Remodelando la ciudad

Esto que veis es la fachada posterior de la casa del Ardiaca (Arcediano), hoy en día sede del archivo histórico de la ciudad, contiene entre otras cosas una fantástica hemeroteca abierta al público. Los torreones pertenecen a la antigua muralla que en su momento fue construida en buena parte con los restos de la Barcelona romana. La zona entre los torreones es, claro está ,muy reciente. Durante muchos años esta parte de la muralla estaba semiescondida entre las casas de la  calle de la Corríbia.

Las ciudades son entes vivos nacen porque allí había un río, una colina, un cruce de caminos. Nacen, crecen y también mueren, pero eso es muy dificil, por suerte siempre queda alguien dispuesto a volver a levantarlas.

En esas idas y venidas en la historia de una ciudad se producen bajas. A veces por cuestiones urbanísticas, otras por fenonemos naturales y en ocasiones por la estupidez humana.

No busquéis esa calle en ningún plano de Barcelona, no existe.
La calle Corríbia era una de las más antiguas de la ciudad, aparece citada en escritos del 1409 como calle Coharrubia. Allí estaba la sede del gremio de zapateros uno de los más antiguos mencionado ya en el 1200.
En 1943 el edificio que ocupaba el gremio fue trasladado piedra a piedra a la cercana plaza de Sant Felip Neri, donde casualmente había un solar vacío, desde 1938.
El 30 de enero de 1938 la aviación italiana, aliada del General Franco, decidió jugar una vez más al tiro al blanco sobre la ciudad , ese día la zona elegida fue los alrededores de la catedral.

Dicen las crónicas que aquella mañana en la plaza de Sant Felip Neri una bomba provocó el derrumbe de un edificio causando 40 muertos, 20 de ellos niños. Esas mismas bombas fueron las que arrasaron, prácticamente en su totalidad, las calles del Bou y la Corribía.
En 1958 lo que quedaba de la calle desapareció para dejar libre el espacio que hoy en día ocupa la Plaça Nova (plaza nueva)

Hasta mañana.