Hem fet el cim! – Llegamos a la cima! (o casi)

Pues como ya dije a finales de julio me he tomado unas vacaciones; lo que no quiere decir que haya cogido las maletas y ¡hala! para el aeropuerto. No, no eso lo dejo para mejores tiempos menos aglomerados. Así que la mayor parte del mes lo he pasado en casa que, con mucho, es donde mejor se está. Salvo…. salvo este pasado fin de semana que a mi señor marido le dio por subir una montaña. La Tossa Plana de Llés.

En catalán dícese Tossa de cualquier montaña de forma más o menos cónica (cómo casi todas) roma en la cima, es decir algo plana. Bueno pues esta además de Tossa se llama Plana (lo de Llés es por el pueblecito que hay a sus pies). La aparente redundancia entre Tossa y Plana podría llevar a cierto equívoco, pues eso exactamente es lo que me ha pasado a mi este fin de semana. Que me he equivocado de lugar y casi diría que de siglo. Porque el siglo pasado yo tenía dos piernas enteras, con sus meniscos y ligamentos correspondientes, ahora mi rodilla izquierda es una versión light de robocop.

No cariño si no te ves con ánimos puedes quedarte en el coche.

¿Saben donde estaba el coche?. Pues en un descampado en medio de la montaña, teniendo por toda compañía un montón de vacas con sus correspondientes moscas y tábanos. Ante tal perspectiva, qué haces, pues nada para el monte.

Si quieres te puedes quedar en el “Pla de les Someres” (el Llano de las burras). Pues sí hombre en eso estaba yo pensando.

Total que de vaca a burra y tiro por que me toca, cuando quise darme cuenta había llegado a la cota 2.850, a tan solo escasos setenta metros de la cima, que si, arriba era plana pero yo eso ya no lo vi.
Mientras yo, agazapada tras unas piedras que no levantaban más de dos palmos del suelo (hacía un viento de tres pares de huevos y eso es mucho viento), intentaba salvaguardar la integridad física de mi pobre Lola, perra montañera donde las haya, de las perversas intenciones de un depredador alado que dibujaba sospechosos círculos en el cielo contra el sol, para que no lo viera y que tenía  como objetivo primordial tomarse un apaeritivo conlos escasos 6 kilos de mi schanuzer mini (por cierto su padre acaba de ser declarado campeón del mundo, maldita la gracia que me hace eso a mi  y ella menos con su  megaesofago.)

Pues mientras todo esto pasaba ellos, porque no iba mi marido solo a su lado tenía dos cómplices en forma hija y yerno, estampaban su firma en la libreta que a tal efecto dejó alguien en la cima debidamente protegida bajos unas piedras metida en una bolsa de plástico.
Eso de dejar una libreta, al parecer es costumbre. Semejante proeza merece dejar testimonio escrito, como el de aquel chaval de 12 años.

NO VUELVO MÁS, estoy congelado, me duelen los pies, tengo hambre cansancio etc. No es demasiado agradable, si tiene algo de positivo que me avisen (…) . Y cierra su crónica con un dibujo en el que se incluye dentro de un cubo con dos flechas “Yo” “cubito de hielo”.
Claro que no todos se lo toman de la misma manera, para muestra un botón.

Hemos llegado a la cima!! dicen un par de aguerridos excursionistas cuyos nombres omitiré. Hemos echado un polvete (forma coloquial de referirse a joder o hacer el amor) en el circulo de piedras, hemos dejado un condón debajo de la piedra roja. Animaos, hace frio pero te quedas como nuevo… No lo dudo.
Mi marido/hija/yerno también quisieron dejar testimonio de su gesta.

Empezaron, cómo no, con el consabido “Hem fet el cim” que desde que los primeros catalanes subieron al Everest es la forma usual de referirse a este tipo de hazañas.  Primero el Carlit (bueno, bueno ese no llegaron arriba de todo), después el Canigó (ese sí lo subieron) y ahora la Tossa Plana (¿Plana? ya te daré yo a tí plana).  Tras unas referencias a la meteorología del momento, que ya me dirás tú a quien le importan, por fin  viene lo interesante.  Fotos de la ascensión y detalles escabrosos en www.estrellaesteve.com , ¡Eso es una hija! publicitando a su madre.
Pues si señores, si suben la Tossa Plana de Llés, que ya son ganas, se encontrarán con un, llamemoslo un anuncio, de esta mi web que también es la vuestra.
Debajo mi marido añadió. Estrella está atada un poco más abajo si la dejábamos subir acababa el libro escribiendo.
Pues no le faltaba razón.

Mañana intentaré dar respuesta a vuestros mails, es que hoy tengo que planchar todo lo que lavé ayer.
Hasta mañana.