El público

Aquí, en Catalunya, existe una creencia muy extendida por la que “culebron” es eso que echan por la tarde en Antena 3 o TVE1, en cambio lo que ponen en TV3 (la tele catalana), eso no, eso no es un culebrón, es “El cor de la ciutat” (el corazón de la ciudad) que anda, creo, por la sexta temporada y que reune todos los atributos necesarios para ser considerado un culebrón, salvo quizá por la ausencia de tetas de silicona y de acento venezolano.

Sin ir más lejos mi suegra no se pierde un capítulo y como ella media Catalunya, me temo. Lo que genera un fenomeno de catarsis colectiva que une a todos sus comulgantes por unos vínculos muy intensos que les lleva a compartir opiniones, contrastar pareceres o simplemente “ponerse al día”.
Pues ese es el problema de mi amiga Teresa, liceísta de pro.

Tras largos años vigilando pacientemente el estado de salud de sus vecinos de turno Teresa  consiguió por fin alcanzar su objetivo, la butaca número 1 de la primera fila del segundo piso. Vamos el gordo de la loteria. Pero hete aquí que su felicidad le duró bien poco, exactamente la arrancada de Andrea Chénier. Mientras la orquesta atacaba la partitura, sus vecinos de localidad se pasaron el rato poniendose al dia del embarazo de… (bueno no sé quienes son los personajes). Para poner las cosas aun peor resulta que uno de los contertulios tiene su edad y su sordera.
A tan animada tertulia hay que sumar el señor de la segunda fila que se pasa todas las funciones, todas sin excepción durmiendo a pierna suelta, lo que no seria problema sino fuera por los ronquidos.
… ¿Pero tu lo entiendes?. ¿Pero porqué no duerme en su casa? le saldría más barato.
Después está la señora menopausica.
Mujer esto…
Esto nada – replicó mi amiga – que a esta mujer la menopausia lhace lo menos 20 años que le dura.

Y claro con la menopausia llegan los sofocos, al menos eso dicen algunas, y con los sofocos el abanico y los abanicos hacen aire pero también ruido.

De natural positiva, por navidades mi amiga le regaló a su vecina, un costosísimo abanico a prueba de pianissimos.
.. no sé que decir, es un abanico precioso, dijo la receptora del presente…

…nada, nada mujer es usted simpre tan amable...
El resultado es que acabó el ruido y ahora la buena mujer le da al abanico con una energia que a mi amiga se le va el moldeado.
Total que con tanto aire, mi amiga se constipa y su vecino también.
.. cuando no tose estornuda, o lo que es peor, se suena...
A la vista de la situación esta temporada mi amiga ha cambiado su maravilloso abono, ta duramente trabajado, por uno en el cuarto piso lateral sin visión.

Ahora mi amiga “ve” la ópera a traves de una pantalla de televisión puede estirar comodamente las piernas y por compañero de asiento tiene un señora ciega que a veces va con su perro lazarillo, que ni tose, ni usa abanico y por supuesto no ve los culebrones ni los de importación ni los que tienen denominación de origen.

Y con lo que se ahorra este año se va a Bayreuth, donde si se te ocurre sacar un abanico igual te fusilan.

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