Los cerros de Úbeda

Esta tarde cuando me he sentado al ordenador, ayer no lo hice porque fui a la inauguración del a exposición que el Liceu ha montado en homenaje a Josep Carreras, mi intención era precisamente hablar sobre Josep Carreras.

Por cierto aprovecho la ocasión para decir que yo sí, yo sí que tengo foto con Carreras.freakes

Pero enseguida me ha venido a la mente la exposición y lo difícil que resulta contemplar el abundante material gráfico que cuelga del techo en ángulo de unos 40 grados, especialmente cuando te da un foco en plena cara. O el peligro que suponen aquellas banderolas situadas en el centro del pasillo de forma que a la que te despistas te las llevas por delante, como le pasó ayer a un señor de níveo cabello, perfectamente trajeado que departía con una señora no menos nívea e igualmente elegante que por poco se deja las gafas colgando de tan bien diseñado elemento.

Pensando en todo esto me ha venido a la cabeza la entrevista que, camino del teatro, le escuché ayer a Pablo Meléndez, (RAC1) comisario de la exposición … el público de la ópera es muy freake, decía, conozco a un aficionado que tiene 83 versiones distintas de Tosca …. Mientras circulaba por la autopista a 83 km/hora, mea culpa, escuchando sus palabras y viendo dispararse el radar al paso de una furgoneta de panrico, he notado cómo crecía en mi interior el impulso incontrolable de cantarle las cuarenta al señor comisario (cosa de la edad)

La ópera se compone de tres elementos inextricables, a saber: partitura, puesta en escena y voz. La primera, en principio no debiera cambiar salvo acelerones del director, de la segunda mejor no hablo porque siempre genera polémica pero la tercera es la magia de la ópera, sino de qué llevarian representándose operas durante 400 o 200 años. Un mismo intérprete no canta siempre igual de ahí el que los muy aficionados asistamos, en ocasiones y cuando el Euribor lo permite, a diversas representaciones. Tengo un amigo que vió las 22 butterfly y así siempre que puede. Es un freake?. Pues cómo diría mi amigo Javier Cardenas, que de freakes (de los de verdad) sabe un rato, bienvenidos sean los freakes. Por cierto esos freakes, a que se refería el señor comisario, somos los que leemos las criticas en la Vanguardia, el Pais y algunos hasta las de ABC, los mismos que asistimos a conferencias, los que vamos a las exposiciones y los que también leemos revistas como Opera Actual.

Todo esto que acabo de exponer no es otra cosa más que una confirmación de lo que quería decir al principio, y es que tengo una facilidad asombrosa para irme por los cerros de Úbeda o por los cerros de Internet que para el caso viene a ser lo mismo. Porque esta tarde de mi primera intención, hablar de Carreras y su exposición no sé cómo he acabado escribiendo sobre Pavarotti y la Boheme del 71. En fin que no solo me voy por los Cerros de Úbeda sino que hasta me pierdo y por eso, porque siempre me gusta ser didáctica es por lo que he buscado en Internet, off course, el origen de esta expresión que aquí incluyo para quien le interese.

…..Pero, curiosamente, mas que por su arte, su belleza o su placidez, Ubeda se ha hecho famosa por la famosa locución: “irse por los cerros de Ubeda”, que tiene una explicación histórica. Alfonso VIII intentaba conquistar la Ciudad y la cercó, encomendándole a Alvar Fañez, “el Mozo”, la vigilancia del flanco sur. El Rey no pudo lograr la conquista precisamente por los refuerzos que por el flanco sur recibieron los sitiados, ya que Alvar Fañez se había anticipado en varios siglos al precepto del Mayo Francés del 68 de “haz el amor y no la guerra”, con una, (habrá que suponerla bella) ubetense. Alfonso VIII le preguntó luego que dónde estaba y “el Mozo” le contestó aquello de “por esos cerros de Ubeda, Señor”. La locución se ha hecho tan popular que hasta traspasó el océano y en la Argentina se ha convertido en “Irse por las nubes de Ubeda”, frase que en aquella Nación se ha hecho famosa, no tanto por la equivocación, sino porque ha servido de titulares periodísticos y de arma política en los debates parlamentarios para significar algún descuido político.[Fuente: Página de la Universidad de Jaén – Jaén en 48 horas]

Para compensar tanto despropósito un poco de Carreras, y como sea que Montserrat Caballé tuvo mucho que ver en su lanzamiento pues nada mejor que esta pieza que para los freakes operísticos no precisa de mayor presentación. Es una grabación hecha en 1980 en el Gran Teatre del Liceu, (un sitio horroroso lleno de freakes) . Va por nosotros freakes!

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