El buen pastor

Roma, cómo Atenas, Egipto, y también Barcelona, es uno de esos lugares del mundo donde se manifiesta, de una forma más clara, el sentido gregario de la humanidad.

roma… yo hago lo que me da la gana y cuando me sale de las pelotas. Nadie es quién para decirme dónde, cómo y cuando tengo que ir ... Una declaración de principios que, al parecer, se va al garete en cuanto te bajas del avión y te encuentras con el resto de “tu” grupo, y con el que a partir de ese momento, gracias a la tecnologia, pasará a ser algo así como tu guia espiritual.Con el micrófono y gracias al pinganillo que sus súbditos llevan metido en la oreja, el guía se convierte en una especie de Gran Hermano que dirige y controla todos los actos del grupo

... Signora Stewart speed up, it’s late!….Y la pobre señora Stewart que oye aquella voz hablándole directamente al cerebro suelta inmediatamente la imitación de Prada y sale a toda prisa, todo lo aprisa que le permiten sus 100 kg y su andador, tras “su” grupo, mientras el joven senegalés que pretendía endilgarle una burda copia por 100 euros corre tras ella bolso en mano, bolso que ahora ya le dejaría por 20, 15 o puede que hasta 10. Pero ella no le escucha, en parte porque no le entiende, pero sobretodo porque el guía la reclama … speed up, speed up…. y la palabra del guía es Ley.

De otra manera no se entendería que el grupo permanezca impasible escuchando sus prolijas explicaciones acerca de la historia del Panteon, más de 2000 años , que el/ella les da protegida/o bajo su paraguas verde abanicándose con un un ejemplar de Hello, mientras ellos permanecen bajo el tórrido sol italiano, que encima les viene de cara con lo que las fotos quedarán de pena.

Pero el guia no solo es omnipresente, tambien es omnipotente, tanto que en realidad no hace falta ni que esté presente.

El domingo, cuando mis pies y también los de mi marido, sufrían una sobredosis de piedras y ruinas varias, optamos por coger un bus turístico. ….Aquí hace calor … tengo que hacer fotos … A la altura del Banco de Italia, mi marido que llevaba el pinganillo puesto, porque yo estaba con las fotos, empezó a hacer caras raras y mirar a derecha e izquierda cómo quien busca la salida en la planta baja de El corte Inglés. ..que pasa?… Esto va al revés. Cogí mi adminiculo auditivo y si, cómo mi marido, sabio donde los haya, había observado o el sujeto que había grabado la versión española no sabía distinguir entre derecha e izquierda o el autobús circulaba al revés. … igual es cosa de la traducción… Probamos entonces la versión francesa, italiana y también la inglesa; la alemana y japonesa las dejamos para mejor ocasión. Y cómo sospechábamos para el narrador el Altar de la Patria de la Piazza Venezia seguía estando a la sinistra/gauche/left, cuando en realidad estaba a nuestra destra/droite/right. Pero cual no seria mi sorpresa cuando al volver la vista atrás vi como el resto del pasaje fotografiaba con gran interés una casa de estilo veneciano mientras el, para mi gusto horrendo, Altar de la Patria se perdía, por nuestra derecha, en el abigarrado y casi siempre desconcertante horizonte romano.