Masaru Emoto, el experimento del arroz

Normalmente cuando un hombre se mete en la cocina, salvo que sea vasco, se dedica a hacer delicatessen (permitanme un inciso dirigido a mi cuñado el de flickr “Ya lo sé, tú cocinas cada día”). Este no es el caso de mi amigo JR, que no tiene nada que ver con aquella serie de televisión “Dallas” es que, salvo que medie autorización escrita no me gusta utilizar los nombres de mis amigos. JR ayer nos obsequió con una fabada, que desdeluego no es mi plato favorito y eso que no hago ascos a los platos de cuchara. Pero a las pruebas me remito. fabadaCon semejante plato delante y teniendo en cuenta la edad media de los comensales, no es de extrañar que buena parte de la conversación se centrase en los triglicéridos y su primo hermano el colesterol, más esxactamente en la tortura a que mi amiga Pilar tiene sometido a su pobre marido.

Entre la fabada y los postres se produjo un inciso en la línea argumental de la comida en la que salió el tema Masaru Emoto, que reconozco mi ignorancia no conocía de nada. Pero eso era ayer. Hoy me he puesto al habla con el oráculo de Internet y vamos que ya somos íntimos. Pero para los que cómo yo, hasta ayer mismo, son lerdos en la materia ahi va un pequeño apunte biogràfico.

Masaru Emoto nació en Yokohama en julio de 1943 es graduado en relaciones internacionales, en la Universidad Municipal de Yokohama en el Departamento de Ciencias y Humanidades. En 1986 estableció la Corporación IHM en Tokio. (aun no he conseguido saber muy bien que es eso de IHM) En octubre de 1992 recibió el certificado de Doctor en Medicina Alternativa de la Universidad Abierta Internacional. (no sé de qué pais pero supongo que Japon) Seguidamente fue introducido en el concepto del “micro cluster water” en Estados Unidos y el MRA

(Analizador de Resonancia Magnética). Así empezó a descubrir los misterios del agua. (este párrafo, salvo mis añadidos son citas literales de un monton de sitios donde he encontrado los mismo datos, casi calcados).

Según he leido el Señor Emoto ha llevado a cabo una “exhaustiva investigación del agua por todo el planeta, pero no tanto como un investigador científico, sino como un pensador original”. Resumiendo, el señor Emoto afirma que el agua es capaz de reaccionar a estímulos externos de caracter dígamos que espiritual, y basa esta afirmación en múltiples experimentos que se pueden consultar, además de en sus libros, charlas y conferencias en un montón de sitios de Internet, incluido You tube, donde he encontrado un montón de gente, más o menos corriente, poniendo en práctica un experimento con el arroz. No pongo ningún enlace porque con entrar en Youtube y poner algo asi como “Emoto arroz” o “experiencias con el arroz”, te salen un monton. La cosa consiste en poner dos vasos con arroz herbido, cerrarlos herméticamente y engancharles unos papelitos, uno con una palabra agradable tipo “amor” y otro en plan “satanás”. Segun esos experimentos, al cabo de unos dias el arroz “maldito” apesta y se pudre, mientras que el otro también pero menos.

Puñetera que soy no podía dejar pasar la oportunidad de poner en practica el experimento y así lo he hecho, pero con una pequeña variante, en vez de dos vasos he puesto cuatro idénticos, he cogido ocho cucharadas del arroz que he hecho hoy para Lola, mi perra, los he cerrado todos con dos capas de film de cocina que para más seguridad he sellado con cinta adhesiva, cómo se puede ver en el reportaje gràfico adjunto. A dos les he puesto el siguiente texto “Amor” y he añadido cuatro corazoncitos, lo más parecidos posibles. A los otros dos vasos para darle a la cosa un aire más autoctono les he puesto “Hijo puta cabrón”. Y dejado los cuatro vasos, donde apenas se entra, donde no hay musica, tele, ni cualquier otro tipo de influencia externa que pueda alterar el experimento. Dentro de unos días iré a ver el resultado. Y a ver qué pasa.

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.